Delicioso y cardiosaludable.

Ácido oleico, antioxidantes, minerales y vitaminas.

Además de exquisito, sano. Es la conclusión que se extrae de varios estudios que apuntan que los ácidos grasos mono insaturados que contiene el jamón ibérico de bellota, ayudan a reducir el colesterol  a disminuir el riesgo de patologías cardiovasculares.

La razón se encuentra en la grasa. Las particularidades genéticas y de crianza del cerdo ibérico le convierte, según el catedrático Grande Covián, en un “olivo con patas” por la destacable presencia de ácido oleico. Además de este componente, característico del aceite de oliva, el jamón ibérico de bellota cuenta con gran cantidad de hierro, calcio y vitamina D, E y B12.

Así, el jamón se encuentra entre los alimentos más cardiosaludables por su riqueza en ácidos grasos insaturados y sus altos niveles de antioxidantes. Comparte virtudes con el aceite de oliva, el pescado azul, las nueces y el aceite de semillas.

La raza, el ejercicio diario y, sobre todo, la alimentación del cerdo ibérico, están en el origen de estas propiedades beneficiosas. Las hierbas y raíces de la dehesa, ricas en sustancias antioxidantes,  y las bellotas, con tasas de ácido oleico superiores al 65%, contribuyen al milagro que meses más tarde se degusta con placer.